ENTREVISTA AMB... José María Garcia Álvarez-Coque: “Nuestros gobiernos tienen que ser más incisivos en la negociación y evaluación de los acuerdos de la UE con terceros países” #CV265

LA UNIO - 12 May, 2022

José María García Álvarez-Coque es Doctor e Ingeniero Agrónomo. Coordinador del Grupo de Economía Internacional. Catedrático de Economía Aplicada y Profesor de Economía y Política Agrarias en la Universitat Politècnica de València (UPV)./ J. Sanchis i J.A. Cano

Está vinculado desde sus inicios a la fundación IVIFA. La nueva PAC, ¿qué puede suponer para los agricultores valencianos?

La PAC no ha tenido grandes impactos sobre la evolución de la agricultura valenciana y a pesar de las buenas intenciones no preveo que haya un cambio radical. Es decir, el partido de la agricultura valenciana no se está jugando en la PAC.

¿Y dónde se juega entonces?

En los problemas estructurales que tiene la agricultura valenciana. El mercado común es importante, ya no solo la PAC, pero el problema es la atomización que tienen las estructuras productivas, tanto a nivel de campo como a nivel comercial. Eso resta competitividad en el entorno de la agricultura del Mercado Común Europeo. Pero creo que también hay oportunidades que la PAC no está promoviendo suficientemente como es la valorización de los sistemas territoriales, la agricultura de proximidad y sobre todo la diferenciación por calidad. Hay elementos de la PAC del segundo pilar que no apuestan claramente por el modelo de agricultura que está muy extendido en frutas y hortalizas y en productos mediterráneos de la agricultura valenciana.

¿Qué cambios hay en esta nueva PAC que consideres importantes?

Tendríamos los planes estratégicos. Una lógica basada en un plan en el que haya unas metas, unos objetivos y por un lado se trataría de planificar esos resultados, una PAC que será evaluable por sus resultados y que creo que eso obliga a los Estados miembros a aplicarla bien. Pero también hay un giro, llamémosle verde en la PAC, que bebe en cierta medida del pacto verde y de la estrategia de la granja la mesa. Aunque no es suficiente, quizás el elemento de los eco esquemas o eco regímenes, como viene a llamarse, sería el elemento de mayor novedad en esa nueva PAC. Quizás también podemos decir que las ayudas a la agricultura no desaparecen en cierta medida se está consolidando un compromiso europeo por la agricultura y en ese sentido, diríamos que no haber grandes noticias también es una noticia.

Has hablado antes de algunos inconvenientes. Por ejemplo, la ley de la cadena alimentaria no parece acabar de solucionar los problemas de los productores. ¿Qué le faltaría para ser útil?

Es difícil que este tipo de normativas tengan un impacto a corto plazo. Se tiene que engrasar la maquinaria de control y, sobre todo, el problema de seguimiento. Yo creo que el problema del seguimiento de los precios de los mercados, el que los productores tengan una información de los mercados, es un elemento que debe complementar a la normativa de contratos de la red de la cadena alimentaria. Evidentemente esta tiene que cumplirse, pero sobre todo los productores tienen que estar bien informados de los mercados y ese sería un elemento que yo reforzaría a parte de otros.

Incides en el tema de que falta transparencia…

Estamos hablando de una cadena agroalimentaria en la Comunitat Valenciana con 100.000 productores, en industria y comercio por parte del escalón intermedio son miles de oferentes, pero no tantos como en la producción, sino entre 1.000 y 2.000. Y luego tendríamos las grandes cadenas de distribución que tienen muchísima información. En las cadenas verticales la información se concentra en un lado de la cadena y los productores a veces tienen problemas técnicos para llegar a la información de precios.

Hemos hablado hasta ahora de bastantes obstáculos, ¿piensas a pesar de todo que tiene futuro en la agricultura valenciana?

Claro que tiene futuro porque los modelos de alimentación sostenible ponen énfasis en aquellos productos en los que la agricultura valenciana puede ofrecer frutas y hortalizas, incluso las naranjas, que podríamos decir es un producto ya maduro a nivel europeo, donde hay una gran rivalidad. La agricultura valenciana tiene todavía mucho que decir, con una capacidad enorme de diferenciación, de ofrecer una gran variedad de productos de calidad saludables, vinculados al territorio. Y en ese sentido, yo diría que más bien el futuro está del lado de la agricultura valenciana.

Dices que sí tiene futuro, ¿qué faltaría para que al final el productor haga rentable sus explotaciones y obtenga un precio remunerador por sus producciones?

Hay dos elementos que hay que trabajar. Uno es a nivel de consumidores que tienen que ser conscientes de la calidad de los productos. Tiene que haber una mayor conciencia de estos productos de agricultura familiar dentro del territorio y de sus características. Por tanto, hace falta conciencia social y promover esto. Y, por otro lado, todavía nos falta organizarnos mejor, organizar las estructuras agrarias, hay que consolidar de una manera socialmente sostenible las explotaciones y desde luego, no tenerle miedo a la transición verde. Esta transición es también una oportunidad para la agricultura valenciana, no verlo como una amenaza, sino como una oportunidad.

Hemos comentado varias veces el tema de los productos de proximidad y la alimentación cercana, pero parece ser que las directrices de la Unión Europea con su firma de acuerdos internacionales con terceros países se alejan un poco de todo ello…

El panorama creo que va cambiando o evolucionando. Pienso que sí que se cometieron errores en las negociaciones de los acuerdos comerciales. Creo que tampoco se han evaluado por parte de nuestro propio gobierno y le dejamos toda la negociación a Bruselas. Nuestros gobiernos tienen que ser más incisivos tanto en la negociación a nivel de la Comunidad Europea como a nivel de evaluación de los propios acuerdos que toma la Unión Europea. ¿Por qué no evaluar acuerdos que ratifica las Cortes españolas? Y yo creo que eso está en cierta medida cambiando también por un entorno internacional en el que está claro que no puedes depender de países terceros completamente para alimentarte, debes tener una gran confianza en tus productos y esto va a cambiar por el entorno internacional que estamos viviendo.

Eres uno de los ocho expertos seleccionados por la FAO para prestar asesoramiento sobre Sistemas Importantes de Patrimonio Agrícola Mundial (SIPAM). ¿Qué es un SIPAM para que lo entienda un agricultor?

Un agricultor vive en un SIPAM y muchas veces no se da cuenta. Un SIPAM es un territorio, un sistema agrario. Si hay agricultura, hay agricultores, hay un conocimiento local, un sistema de valores, una organización social. Hay un paisaje y biodiversidad. Todos estos ingredientes son los del plato que llamamos SIPAM. Es un sistema importante, singular, no porque lo reconozcan los habitantes de tu país, sino que porque lo van a reconocer a nivel internacional. Y por lo tanto hay una evaluación por parte de FAO de candidaturas a sistemas singulares y la Comunitat Valenciana es la que mayor número de SIPAM tiene porque aparte de l’Horta, tenemos la Taula del Sénia.

L’Horta de València es SIPAM desde 2019. ¿Qué supone este reconocimiento?

Gracias al SIPAM, l’Horta de València es conocida a nivel internacional. Está habiendo muchísima difusión de lo que es el sistema periurbano y tiene un reconocimiento, aunque no económico sí para añadir valor al territorio. Y sobre todo lo que permite es que gente de todo el mundo va a poder observar lo que se está haciendo en la huerta valenciana, porque estamos obligados a conservar el SIPAM de una forma dinámica. Y esos resultados lo van a mirar en otros países, van a venir a València y lo vamos a tener que cuidar. Es muy importante para apoyar a la producción, a la agricultura familiar, en la zona de l’Horta y de l’Albufera que también se incluye.

¿Cuál va a ser el papel de este panel de expertos de la FAO?

Es un panel evaluador y es realmente bastante responsabilidad porque al final llegan candidaturas de SIPAM, en ese momento hay 62 SIPAM en todo el mundo, hay 15 candidaturas presentadas por varios países y este panel de expertos tiene que evaluar y decidir si se están cumpliendo los criterios para ser considerado un sistema de patrimonio mundial. Por lo tanto, se evalúan las propuestas, y se les dice a los gobiernos (apoyados por ayuntamientos, por regiones, por entidades nacionales), si pueden ser seleccionados o no, y también cómo mejorar su propuesta en el caso de ser seleccionados.

¿La Llei de l’Horta supone el futuro para este espacio único al lado de València?

La Llei de l’Horta por el momento es una ley fundamental. Diría que el futuro. Es defensiva en estos momentos y para hacer una ley proactiva se necesita el desarrollo del Plan de Desarrollo Agrario y que se fortalezca el Consell de l’Horta como entidad gestora. Tenemos que resolver elementos que quedan abiertos todavía y que la Ley de l’Horta no ha podido cerrar. Hay bastantes trincheras todavía como las agresiones de tipo urbanístico. Creo que las grandes infraestructuras tienen que medir muy bien por dónde tienen que actuar, qué impacto van a tener. Y es fundamental que se evalúe el impacto de las grandes infraestructuras sobre este sistema, que es irrepetible. Y en ese sentido el SIPAM puede ayudar y la Llei de l’Horta ayuda, pero no es suficiente. Hay que cambiar un poco la mentalidad también de nuestros políticos a nivel nacional, pero sobre todo a nivel autonómico, porque si no estamos convencidos nosotros no vamos a convencer a nivel nacional por ejemplo con el Corredor Mediterráneo.

¿Podrías explicarnos un poco cuál es la misión de la Cátedra Tierra Ciudadana de la UPV?

La he dirigido durante diez años. Ha habido un relevo y está ahora el profesor Norat Roig, de la Universitat Politècnica de Valencia. También sigue siendo coordinada por Gloria Bigné. Es un convenio con el Ayuntamiento de Valencia para promover una alimentación urbana sostenible. Nos interesan aspectos muy interesantes como son la evaluación de la estrategia agroalimentaria de la ciudad de València, la dinamización del Consell Alimentari de la ciudad de València, lo que puede ser el apoyo a la comunidad de pescadores, a las comunidades de pescadores en la ciudad de València, que hay varias comunidades de pescadores con la de El Palmar, pero no es la única. Y también trabajamos con Mercavalència, con los mercados municipales para proponer medidas con las que reducir el desperdicio alimentario. Todos son elementos del sistema urbano que estamos muy contentos de trabajar con estudiantes, porque son ellos los que colaboran para realizar esas actividades.

Forma parte de IVIFA vinculada a la Unió, ¿qué papel desempeña la fundación?

Es una fundación que tiene una buena salud, ya que estamos hablando de más de 20 años de existencia. Promueve la colaboración entre la universidad, los institutos de investigación y los productores y productoras, las personas que viven en el medio rural. Y por lo tanto hay un elemento clave que es la transferencia, tema al que no se ha prestado demasiada atención en los últimos años en España. Ahora parece que está habiendo un nuevo redescubrimiento de la transferencia de lo que es la extensión agraria. Se trata de que la tecnología esté al servicio no sólo de las grandes corporaciones, sino sobre todo al servicio de la pequeña agricultura, y tomar la tecnología como un bien público. Sería uno de los objetivos de IVIFA.

¿Y qué objetivos tiene, por ejemplo, para este año?

Quiero resaltar el papel de todos los presidentes, de su fundador y actual presidente Joan Ramón Peris. Estamos trabajando en varias líneas. Hay una que es la de medidas de dinamización de municipios rurales, también en zonas en riesgo de despoblación. Es algo que está trabajando con estudiantes, incluso de la Universitat Politècnica, en colaboración con la Cátedra Avant de la UPV. Promover que estudiantes se desplacen a los municipios rurales y trabajen para aportar soluciones concretas. Por ejemplo, un tema que estamos trabajando con estudiantes de diseño es ver cómo podemos mejorar el diseño de pequeñas empresas, el diseño de distintos ayuntamientos, de un modelo de colaboración con una especie de Erasmus rural. Otro elemento que estamos trabajando también muy interesante es dentro del SIPAM, es realizar varias actividades con el Consell de l’Horta, para generar algún desafío, algún challenge donde podamos identificar experiencias innovadoras de tipo social o tecnológico en favor de esa conservación dinámica de la huerta. Porque al final se trata de que trabajemos a nivel normativo la Ley de l’Horta, pero hay que trabajar a nivel de emprendedores y emprendedoras, fomentar iniciativas y eso también lo está haciendo IVIFA en este curso.

Alguna otra cuestión que desees destacar…

Quiero agradecer a LA UNIÓ ese compromiso que tiene por la agricultura, por un modelo profesional de la agricultura y también destacar los esfuerzos de profesionalización de la propia organización, con más fundamentos metodológicos de cara a obtener unos resultados, resaltando también el espíritu de colaboración que tiene con otras organizaciones, entidades de fuera del sector productor y con la propia Universidad.

Entrevista completa en vídeo: https://youtu.be/5Cv4NMnggRU