INGENIERÍA | Nuevas tarifas eléctricas: posibilidad de adaptación y oportunidad para el futuro

LA UNIO - 30 Jul, 2021

Desde el pasado 1 de junio de 2021 están vigentes las nuevas tarifas eléctricas que diferencian entre dos tipos de usuarios, en función del término de potencia contratada. El umbral que diferencia unas tarifas de otras son los 15 kW del término de potencia contratada. Por tanto, a partir de ahora, los horarios a aplicar en nuestra factura serán unos u otros en función de si tenemos más de 15 kW contratados como término de potencia o menos. / CARLOS PARRADO

En principio, hasta los 15 kW del término de potencia podemos tenerlo todos claro, dado que estas tarifas coinciden con las domésticas; tres periodos diferenciados de consumo de energía más la variable de potencia con dos periodos. En este sentido, a los usuarios con el término de potencia inferior a 10 kW se les aplicará hasta final del año 2021 una reducción del IVA del 21 al 10%, siempre y cuando el precio medio mensual del mercado mayorista de la electricidad esté por encima de los 45 euros por megavatio/hora (MWh); en estos momentos este precio supera los 90 euros por megavatio/hora (MWh). Esta medida transitoria puede favorecer a una parte de los usuarios, sobre todo de riegos individuales y a una parte de las instalaciones ganaderas con menor potencia contratada.

No obstante, hay que ir con mucho cuidado puesto que el uso continuado del grupo electrobomba del pozo de riego o la utilización de los motores de reparto del pienso en horario punta puede suponer un aumento considerable en nuestra factura de la luz. Por ello, la principal preocupación para todos los usuarios del sector agroalimentario es poder entender cómo afectan todos estos cambios tarifarios a su factura y no realizar un gasto económico y energético innecesario.

Para hacer un uso racional, sostenible y económicamente adecuado a nuestros intereses del consumo eléctrico debemos conocer muy bien las tarifas o dejarnos asesorar por técnicos especializados. Ya que, por ejemplo, para las tarifas del término de potencia de más de 15 kW hay seis periodos y cada mes del año está encuadrado en una temporada diferente; baja, media, media-alta y alta.

Conviene señalar que utilizar cualquier aparato eléctrico que sea necesario en una explotación agropecuaria o agroalimentaria con una etiqueta energética u otra nos puede hacer reducir el consumo o que este se dispare. Es importante saber que en los últimos años la tecnología ha permitido avanzar mucho en este aspecto. El consumo eléctrico de una electrobomba, de un motor para el reparto del pienso o de una cámara frigorífica actual difiere considerablemente de una maquinaria similar de hace unos años, pudiendo ofrecernos unos rendimientos mejores con un consumo muy inferior. Por ello, aparte de conocer los horarios de consumo eléctrico, también se hace necesario actualizar la maquinaria que se utiliza como medio de producción. Seguramente, con la reducción del consumo de una maquinaria coetánea podremos amortizarla en poco tiempo y mejorar nuestra rentabilidad.

Por otra parte, si conocemos los periodos donde la tarifa es inferior, utilizando la digitalización y la automatización y programación del riego o de otros motores eléctricos podremos reducir el consumo energético y como consecuencia la factura del suministro eléctrico. Invertir en este tipo de instalaciones también nos puede salir muy rentable, dado que tienen una amortización con un horizonte temporal reducido por su bajo coste.

En este contexto, se hace necesaria la incorporación de energías renovables para poder, en la medida de lo posible, sortear los horarios cuando son más gravosos para nuestros intereses. Afortunadamente, en la Comunitat Valenciana tenemos un número de horas de sol muy superior a la media del país, estando nuestras latitudes entre las primeras posiciones de este ranking. Cuanto más sol tenemos es cuando la tarifa eléctrica es más cara, por ello, las instalaciones solares fotovoltaicas en cubiertas de las construcciones de uso agropecuario, agroalimentario o en balsas de riego son perfectas para cubrir las franjas de mayor precio de la electricidad. Además, existen otras energías renovables como la geotermia o la utilización de la energía en forma de calor del aire (aerotermia) que, dependiendo de nuestras necesidades y de la situación de nuestras instalaciones, puede tener un periodo de retorno relativamente corto, a partir del cual estaremos mejorando la rentabilidad de nuestra explotación. Este tipo de instalaciones, en la actualidad, cuentan con numerosas líneas de subvenciones que se pueden solicitar.

Por otra parte, si reducimos las emisiones de CO2, al cambiar los motores o la maquinaria antigua por otra más actual y con un menor consumo, podremos optar a tener una compensación económica adicional por esta reducción de emisiones.

Estamos ante unas nuevas reglas del juego, un nuevo paradigma. Aunque en un primer momento lo veamos como un problema, tenemos que verlo como una oportunidad para avanzar. Muchas empresas ya están aprovechándose, el sector agroalimentario tiene la posibilidad y la capacidad de entrar en esta nueva dinámica para poder sacarle partido y mejorar la rentabilidad.

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