LA UNIÓ espera que la presidencia portuguesa de la UE cumpla con su discurso de endurecer los mecanismos para evitar la entrada de plagas

LA UNIO - 25 Mar, 2021

Las autoridades comunitarias deberían apoyar el desarrollo de alternativas realmente viables para sustituir a los fitosanitarios que retiran, porque de lo contrario dejan a los agricultores vendidos

LA UNIÓ de Llauradors considera que la Unión Europea debe ser coherente con sus discursos y endurecer los mecanismos para evitar la entrada de plagas y enfermedades dentro de su territorio y no mirar hacia otro lado como si nada ocurre.

En la sesión del pasado lunes del Consejo de Ministros de Agricultura de la UE, la Presidencia portuguesa planteó a los ministros, respecto a las medidas fitosanitarias, cómo puede mejorarse la preparación para proteger a la UE contra las plagas y crear sinergias en el marco del Pacto Verde y la estrategia “De la Granja a la Mesa”.

La organización difiere del criterio del ministro Luis Planas respecto a la excelencia de la herramienta de la ley de Sanidad Vegetal, y el Reglamento 2016/2031, y recuerda que ya viene alertando de un incremento importante en los rechazos de importaciones de cítricos por presencia de plagas, en ocasiones letales, por lo que el riesgo de entrada no hace más que aumentar como así indica la presidencia portuguesa.

LA UNIÓ considera que estas interceptaciones de importaciones con plagas suponen una grave amenaza para los sectores productivos europeos y las consecuencias de la entrada de enfermedades prioritarias serían devastadoras.

En este sentido, LA UNIÓ cree que, a la luz de los acontecimientos, algo está fallando y exige mayores recursos para los puestos de inspección fronteriza, mecanismos disuasorios para que los importadores no intenten introducir partidas contaminadas, así como disposiciones estrictas en los acuerdos de libre comercio. En este sentido, vuelve a insistir en la implantación de un criterio de inspección única en origen para todos los países terceros y que las importaciones entren por pocos puertos de la UE -tres como máximo- donde se garantice la presencia de un número suficiente de inspectores expertos en plagas y enfermedades citrícolas y con un porcentaje de muestras analizado representativo. Del mismo modo aboga por la obligación del tratamiento de frío en el transporte, como así se nos exige a nosotros por algunos países, y por la prohibición de la importación de cítricos que hayan sido producidos y manipulados con materias activas cuyo uso no esté autorizado en la Unión Europea.

La reducción de uso de fitosanitarios sin alternativas impacta en la competitividad y en la productividad

Respecto a la estrategia “De la Granja a la Mesa”, que cuenta entre sus objetivos con la reducción del uso de fitosanitarios en un 50%, LA UNIÓ alerta que, si el ritmo actual de no renovación de sustancias activas permitidas en la UE se acelera por conseguir dicho objetivo, sin desarrollar alternativas lo suficientemente efectivas y de coste similar, la agricultura valenciana podría sufrir una importante pérdida de competitividad.  

Así lo determina también un reciente estudio para el Parlamento Europeo sobre el futuro de la protección en cultivos en Europa. Si hay menos sustancias activas aprobadas aumenta el riesgo de aparición de resistencias de las plagas sobre éstas. La reducción del uso de fitosanitarios sin alternativas realmente eficaces también generaría una menor productividad, lo que provoca la presión para aumentar la superficie agraria, en un contexto de incremento de la población.

Finalmente, supone un riesgo para el sector agrario europeo, que podría verse con más dificultades para competir frente a productores de terceros países, lo que conllevaría una externalización de la producción agraria europea, que, como recuerda LA UNIÓ, “conlleva producir alimentos de forma menos eficiente, menos respetuosa con el medio ambiente, con pesticidas más peligrosos prohibidos aquí, y condiciones laborales ínfimas”.

Por todo ello, LA UNIÓ insiste en que, para preservar la sanidad vegetal en la UE, y por tanto la productividad y el sector agrario europeo, se apoye el desarrollo de alternativas realmente viables para sustituir a los fitosanitarios. En este sentido considera positivo la disposición del Consejo hacia una legislación específica de la UE relacionada con los agentes de control biológico que permita una normativa armonizada e impulse su desarrollo.