LA UNIÓ pide al Ministerio de Agricultura prohibir la importación de cítricos tratados con Clorpirifos y Metil clorpirifos

LA UNIO - 11 Apr, 2023
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A lo largo de 2022 se detectaron 193 casos de importaciones de frutas y hortalizas con presencia de esas materias activas cuyo uso está prohibido aquí, 146 en cítricos

LA UNIÓ Llauradora ha remitido una carta al ministro de Agricultura, Luis Planas, donde le pide que se plante como Francia frente a las producciones agrícolas importadas de países terceros como es el caso de los cítricos que usan materias activas no autorizadas en Europa y que prohíba su entrada durante un año.

LA UNIÓ justifica su petición por distintos motivos y, el primero, es el de ser coherente en la política de la UE de desautorización del uso de ciertas sustancias activas sobre el argumento evitar riesgos para la salud para los consumidores europeos. “Es incomprensible que se retiren del uso ciertos fitosanitarios en la producción europea y que luego nos los podamos encontrar en los productos que importamos. Eso es engañar a los ciudadanos de la UE”, critican desde la organización.

En la misma línea, además, la entrada de estos productos genera una clara competencia desleal para los agricultores de la Unión Europea que no tienen los mismos mecanismos de lucha contra las plagas y que ven cómo aumentan también sus costes de producción, con pérdidas evidentes en un porcentaje de fruta que no es útil para salir a los mercados o mayores gastos al tener que implementar la lucha biológica y disponer de tratamientos menos efectivos. Carles Peris, secretario general de LA UNIÓ, indica que “nosotros producimos cítricos durante muchos meses y no somos deficitarios y por ello abogamos por una reciprocidad en materia de fitosanitarios respecto a las producciones de países terceros. La eliminación de esas materias activas nos ha provocado en resumen más dificultades de control de las plagas y mayores costes productivos”.

“Además, no queremos ni pensar en las consecuencias para las exportaciones españolas y valencianas, si uno de estos productos importados tratados con productos prohibidos acaba siendo reexportado y se detectan trazas en su salida… puede ser un desastre”, alerta LA UNIÓ.

La organización agraria pone como ejemplo llamativo de la situación denunciada lo que está sucediendo con las alertas de residuos de Clorpirifos o Metil clorpirifos, sustancias que ya no están autorizadas en la UE desde 2020, detectados en frutas y hortalizas importadas y, sobre todo, de cítricos. En 2022 se produjeron un total de 193 de estas alertas en la Unión Europea en frutas y hortalizas importadas, siendo dichas sustancias activas las que provocan mayor número de ellas.

En el caso concreto de los cítricos, durante el pasado año, fueron 146 con esas materias activas del total de 193. En las naranjas importadas que han provocado alertas sanitarias con presencia de estas materias activas fue de 25 del total de 31 alertas en este producto, el 80,65% de las alertas. Si se habla de las mandarinas, se han detectado 19 alertas con estas sustancias del total de 24 alertas sanitarias en este cítrico, el 79,17 de las alertas. En el caso de los limones, se han producido 43 alertas sanitarias del total de 68 que se han detectado en este producto, el 63,24%. Finalmente, en pomelos las alertas sanitarias fueron de 59 con presencia de ambos productos de un total de 59, lo que significa que el 100% de alertas sanitarias en pomelo se debieron a la detección de una de estas dos materias activas. 

“Además del Clorpirifos y Metil clorpirifos” señalan “hay otras materias activas prohibidas en la UE, que sí que se usan en países terceros y de los que aparecen residuos en otros productos importados”. Por estos motivos, LA UNIÓ pide al ministro Planas que imite a su homólogo francés, que ha prohibido durante un año la entrada de cerezas de países terceros donde el fosmet está permitido.

La organización pide que se realice un análisis de riesgo sobre las importaciones de productos procedentes de lugares en los que se usen sustancias no autorizadas en la UE y, en base, a los resultados, se adopten las restricciones que se estimen necesarias para salvaguardar la salud de los consumidores y evitar la competencia desleal que distorsiona los mercados de nuestras producciones.